KARI BOZZO BARQUÍN

De profesión Artista Visual, Diseñadora Gráfica, Astróloga y terapeuta.


 Fundadora y directora general  en Escuela Del Cielo.

 

Nací un 11 de Enero a la hora en que por el horizonte astrológico ascendía Leo, un signo de fuego que me desafiaba a transitar un camino bajo los luminosos rayos del Sol, cosa que a mis terrenales luminarias no se les da con fluidez. Con la Luna en Virgo y el Astro Rey en el signo de la Cabra, se fijaron mis objetivos a temprana edad. 

Aún conservo un ejercicio que me hicieron en el colegio cerca de mis 11 años, en el que me pidieron proyectar mi vida hacia el futuro. A esa altura mi pasión por los misterios del universo estaban muy claros: con un telescopio y algunas visitas a observatorios sabía que quería dedicar mi vida a investigar el cielo. 

Por ese tiempo poco se hablaba de astrología, y proyectar una carrera como Astróloga era impensable, pero estuve cerca, ya que en el ejercicio escolar describí una exitosa vida profesional como Astrónoma. Pero la vida le haría algunos ajustes a mi historia, sobre todo porque en mi horóscopo abundaba el agua de Piscis y su regente Neptuno. 

Los años me llevaron a descubrir la sensibilidad artística, una disciplina que se convirtió en el salvavidas de una adolescencia difícil de transitar. Con el criterio levemente desarrollado, propio de una persona de 18 años, entré a estudiar Bellas Artes, una carrera que más que entregarme herramientas para un futuro laboral se convirtió en un trampolín que me daría el impulso para sumergirme en las profundidades de mi Psique.

 Por esa misma época sucedió el hecho que marcó el inicio de una acelerada madurez; el 2004 nació mi hija y compañera Florencia con un Sol en Tauro y una luna en Sagitario, fiel reflejo de lo que fueron los siguientes 7 años de su vida junto a una madre que la llevó a explorar e indagar el mundo del pensamiento y de los paisajes naturales. 

 

Durante ese tiempo mi vida estuvo enfocada en consolidarme como independiente, cosa que no se veía fácil para una joven madre adolescente con un título en Artes visuales. Entonces decidí complementar mis estudios con un postítulo en diseño multimedia, un gran acierto para el objetivo inicial. Durante unos años trabajé para el medio publicitario y digital, aunque paralelamente continuaba investigando sobre planetas, desde la visión de la Astrología.

Fue por el año 2009 cuando mis conocimientos en astrología me permitieron obtener un entendimiento más profundo sobre mi carta natal y empecé a ver las señales de que mi camino se alejaba de lo que se trazaba en el mapa de mi alma. Para el 2010 y con un empujón de la tierra (terremoto 2010) detuve la marcha en ascenso por el camino en el que me encontraba y me di el tiempo de sentir. En esa pausa decidí renunciar a todo lo que había proyectado.

El 2011 una vuelta del destino me trajo a vivir a Pichilemu, a la tierra en la que se enraizaría mi vida y mis sueños. Ese año comenzó la transición hacia la ruta que me llevó al presente. Luego de estar acostumbrada al estímulo de una vida materialista y en desconexión con los ritmos de la naturaleza, comencé a aprender a leer el mar, las plantas, los animales y a maravillarme con las noches estrelladas. 

Tenía el tiempo y la oscuridad suficiente para sentir el cielo sobre mí, ponerle atención al ciclo de la luna y a observar el movimiento del sol durante el año. También pude leer los libros de astrología que estuvieron por años en mi lista de pendientes, e ir poco a poco atreviéndome a explorar las natividades de mi familia y de mis amigos.

 

Para el 2014, junto con la llegada de mi maestro e hijo Canceriano Luca, Saturno completó un primer ciclo en mi vida, lo que terminó por alinear mi ruta en dirección a lo que mi alma había pactado. Con mis dos hijos y mi amado geminiano como compañero se inició una nueva etapa en mi vida, la que me puso absolutamente al servicio de la pasión que por años se estuvo gestando. Hasta la fecha atiendo consultas de Astrología, además de realizar charlas, talleres y cursos desde el 2016. 

Durante el proceso fui complementando mis estudios tomando cursos de astrología humanista, evolutiva, clásica, y también algunos talleres de psicología junguiana, mitología y astronomía. El año 2018 postulé en el Centro astrológico de Chile para llevar a cabo el proceso de certificación internacional CAP (Certified Astrological Professional, ISAR), proceso que completé a principios del 2020.

…sobre Del Cielo y la Escuela Del Cielo.

Un día de enero del 2015 llegó a mí la más fuerte y hermosa inspiración, algo que partió de un impulso de querer compartir lo que durante los últimos años se fue revelando como un mensaje Del Cielo. Primero fue el nombre de un blog en el que compartía mis reflexiones sobre astrología. El 2016 se trasladó a una cuenta de Instagram @_delcielo_ en la que hasta el día de hoy sigo compartiendo mis reflexiones y conocimientos. 

De este concepto se fue nutriendo la Escuela Del cielo, proyecto educativo que en la actualidad tengo el honor de compartir con Rosa y Seba, quienes aceptaron la invitación de potenciarlo con sus enriquecedoras experiencias, para que de esta manera se vuelva un sueño colectivo.